VIVIENDO POR LA FE

Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos. Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la vida. Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos, sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús, y nos presentará juntamente con vosotros. Porque todas estas cosas padecemos por amor a vosotros, para que abundando la gracia por medio de muchos, la acción de gracias sobreabunde para gloria de Dios. Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. 
 2 Corintios 4:7-18

En esta ocasión quisiera hablar sobre vivir y vivir por la fe, el ejemplo que tenemos de cómo Pablo vivió desde que Dios tocó su vida es increíble. Tanto que de su ejemplo en la actitud ante las dificultades, el establecimiento de prioridades, el amor que Dios le dio por su palabra y aquellos a los que envió, tenemos mucho de lo que hablar.

Me llama poderosamente la atención como empieza el texto “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro”, Pablo tenía muy claro lo que el llamamiento de Dios era para él…un tesoro. Así debería ser para todo aquel que se hace llamar hijo de Dios, el privilegio de tener la oportunidad de servir a Dios no es algo que debamos tomar a la ligera. Cuando Dios concede honores también hay deberes y exigencias de su parte, cuanta mayor luz tenemos, más nos será exigido.

"Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado"
 Santiago 4:17

Cuando hablamos de vasos de barro, si acudimos al original griego alude a vasijas de barro cocido, baratas, rompibles y reemplazables, sin embargo servían para diferentes usos domésticos. En ocasiones se usaban para almacenar joyas y oro, pero con mayor frecuencia para almacenar desechos. Este es el uso que Pablo tenía en mente al escribir estas palabras y así se veía a sí mismo, como un instrumento prescindible, humilde, común y reemplazable.

Y así es, Dios escogió lo débil y humilde de este mundo para ser exaltado avergonzando lo sabio y fuerte de este mundo; no somos fuertes, grandes en este mundo o poseemos alguna virtud. Dios es grande, fuerte, aliento en la dificultad y soporte en las pruebas, es todo lo que necesitamos.

¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación. Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría, pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente locura; mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios. Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres. Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar lo fuerte. 1 Corintios 1:20-27

Podemos comprobar que Dios no escogió la élite desde el punto de vista humano, de nuevo demuestra su grandeza y gloria para hacer de lo menospreciado algo grande en él y útil.

Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles. Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra. 2 Timoteo 2:20-21

Puede que de entre todos instrumentos no seamos los más brillantes y vistosos, pero si Dios nos escoge para un uso honroso pasamos a ser preciosos para Él y ese milagro es el milagro del nuevo nacimiento, a través del cual Dios nos capacita para poder serle útiles vasos para usos honrosos. El proceso a través del cual Dios como alfarero nos transforma, pasando de ser vasos de deshonra a vasos de honra, es asombroso. Como transmisores del evangelio no tenemos ningún tipo de autoridad o poder, sino que el poder está en el propio mensaje y en aquel que lo sustenta, Dios trasciende a la vasija de barro y en nuestra debilidad queda patente la fortaleza de Dios.

Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. 
 2 Corintios 12:10

Todo esto tiene como única finalidad el glorificarle y exaltar su poder como Dios y Señor “Para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros”. Nuestra humana debilidad queda más que evidenciada cuando estamos pasando por tribulación, problemas, persecución o estamos derribados frente a las dificultades, pero grande es Dios que nos preserva para que nunca estemos apurados, desesperados, desamparados o destruidos.

Dios es nuestro amparo y fortaleza, “Que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, más no desesperados; perseguidos, más no desamparados; derribados, pero no destruidos”, nosotros fallaremos pero Dios no lo hace nunca.

Todo aquel que predique el evangelio de Cristo ha de “llevar en el cuerpo por todas partes la muerte de Jesús”, lo cual puede significar sufrimiento en numerosas ocasiones por causa del nombre de Cristo, podremos ser desechados de familias, círculos de amistades y por la sociedad, pero no nos estarán desechando a nosotros sino a Cristo y su mensaje de salvación.

Somos llamados a ser reflejo de Cristo y que en nuestro cuerpo se refleje la vida de Cristo, si queremos servir de este modo a Dios, la entrega debe ser completa actuando la muerte de la antigua naturaleza (la cual queda impotente) como vida en Cristo.

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
 Gálatas 2:20

Dios obra dándonos convicción en Él y seguridad en sus mandamientos, sabemos que una vida entregada a Dios tendrá un costo alto en lo personal, lo relacional, social….en todas y cada una de las facetas de nuestra vida. ¿Es eso algo traumático o malo? ¡No!, Dios da la gracia para poder superar cualquier dificultad y caminar en su voluntad, teniendo perfecto control de lo que nos sucede en todo momento, tenemos garantías de nuestra fe, “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos”, haciendo referencia al Salmo 116:10 en el cual el salmista expresa su confianza en Dios en medio de las pruebas que le rodeaban en ese momento. Teniendo seguridad de salvación y vida eterna “Sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús, y nos presentará juntamente con vosotros”, podemos estar confiados en Dios y su cuidado. Tenemos un versículo de aliento y que declara firmemente que Dios está en control, “¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae á tierra sin vuestro Padre” Mateo 10:29.

Podemos apreciar de forma tangible que nuestro cuerpo está en un continuo proceso de degradación, sin embargo, el espíritu y el alma se renuevan día a día en la comunión con Dios, la oración y lectura de su palabra; Así vemos en la vida de Pablo y otros tantos ejemplos que tenemos a lo largo de las escrituras, como Dios obró poderosamente en ellos y a través de ellos.

Nuestro paso por este mundo es breve, tanto que es sumamente importante vivir sabiamente nuestras vidas para glorificar a Dios y no olvidemos que la eternidad es la verdadera vida, esta es solo antesala de lo que está por venir.

“no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”

Es fácil enredarse en los negocios de esta vida y dedicar demasiado tiempo a cosas que no deberían tener dicho protagonismo, ¿es este nuestro caso?, examinemos a la luz de las escrituras y con la guía del Espíritu Santo nuestra vida, puedo asegurarte que es fácil encontrar muchas cosas que deben ser cambiadas.

Que Dios tenga misericordia y nos muestre nuestra condición espiritual, que el Espíritu Santo nos de entendimiento y nos quebrante hasta hacernos doblar rodilla ante el único capaz de restaurar nuestras vidas; de verdad deseo que este anhelo y convicción sean más fuertes cada vez.

Porque no podemos olvidar nunca cual es el fin de nuestras vidas aquí en la tierra, no podemos darnos esa licencia bajo ningún concepto porque Dios es lo único que da valor a nuestra existencia, dar la gloria a Dios.

“Porque todas estas cosas padecemos por amor a vosotros, para que abundando la gracia por medio de muchos, la acción de gracias sobreabunde para gloria de Dios”

Dejo algunos versículos que espero encontréis de ayuda y ánimo en relación al sentido de nuestra vida.

Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios 
 1 Corintios 10:31

Y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para la gloria de Dios Padre 
 Filipenses 2:11

Llenos de fruto de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios 
Filipenses 1:11

Que Dios por medio de las pruebas moldee nuestras vidas como el buen alfarero moldea los vasos de barro, dándonos un uso honroso, a pesar de nuestra humana debilidad. Agradezcamos a Dios que habiendo dejado a un lado nuestra bajeza, nos hiciera dignos por el sacrificio y la sangre de Cristo, sosteniéndonos y fortaleciéndonos en Él.

Tengamos en alta estima este gran tesoro de incalculable valor, con tantas razones para dar la gloria a Dios y rendirle nuestras vidas trabajando en la santificación experimental, corramos la carrera con la mirada fija en la corona no perecedera, peleemos la buena batalla con golpes certeros.

Espero y deseo que estas líneas te infundan aliento, ánimo y te sacudan igual que lo han hecho conmigo mientras las escribía; que ese maravilloso convencimiento que solo Dios da, toque tu vida rompiendo quizás un corazón de piedra, ataduras y cadenas o quizás quitando ese velo que nubla nuestro entendimiento.



Soli Deo Gloria.

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