Evidencias del nuevo nacimiento



Me gustaría hablar de un tema que nunca está de más recordar, las evidencias del cristianismo en nuestra vida a nivel personal.

Al nacer de nuevo un cambio milagroso y profundo es obrado en nuestras vida, nuestras prioridades , afectos, motivaciones, pensamientos, forma de hablar, sentimientos, comportamiento, relación con lo que es pecado, todo cambia para no volver a ser igual nunca más.
Ahora hemos sido capacitados por Dios por medio de la obra redentora de Cristo en la cruz y su posterior resurrección, por la gracia de Dios hemos sido escogidos y salvados de una vida de pecado, que acabaría en el infierno por toda la eternidad.

Veamos de forma somera algunos puntos importantes, fruto de esos milagrosos cambios que Dios realiza en la vida de aquellos nacidos de nuevo:

Hemos pasado muerte a vida

La primera evidencia del nuevo nacimiento es la muerte de uno mismo, la muerte al “Yo”, ese yo pecaminoso y carnal que solo busca satisfacer sus deseos.
En la muerte de Cristo nuestra antigua naturaleza muere para dar paso a la nueva y eso será manifiesto en que ya no querremos vivir como antes lejos de Dios, sino que querremos entregarle nuestra vida y ponerla a su servicio muriendo cada vez más a nosotros mismos / negándonos a nosotros mismos.

“Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.
Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado”
Romanos 6:4-6

Para vivir es necesaria la muerte a la antigua naturaleza pecaminosa, esa obra solo puede realizarse en y por Cristo.
“Sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos”
Colosenses 2:12

“Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación” 
Gálatas 6:15

La primera marca de una vida renovada es la resurrección de muerte a vida.


Hemos sido hechos una nueva creación y todo gracias a la obra salvífica de Cristo

Dios nos ha renovado completamente por medio de Cristo y nuestros pecados han sido limpiados por Su sangre. Dios tomó la prerrogativa y nos escogió para tal efecto, otra evidencia del nuevo nacimiento es que hemos sido hechos una nueva creación y quedó atrás la antigua vida.
Si somos nuevas criaturas en Dios, tenemos confianza de que un cambio milagroso se obró y se está obrando, ya no queremos pecar porque Cristo murió precisamente por ello.
El pecado nos separaba de un Dios tres veces santo, ¿Podemos entender que el pecado es repugnante y horrible?

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación;  que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.
Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.
 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”
2 Corintios 5:17-21

La segunda marca del nuevo nacimiento es la reconciliación y limpieza de los pecados, antes éramos enemigos y ahora somos embajadores suyos.
  
La obra del Espíritu

La obra de transformación en nuestras vidas es llevada a cabo por el Espíritu Santo, el cual nos renueva, restaura y trata con nuestras vidas de forma personal e íntima. Nos da entendimiento de la Biblia, nos habla y muestra nuestras faltas ante Dios convenciéndonos cuando pecamos, guiándonos por el sendero recto.
No olvidemos que cuando andamos mal ante Dios el Espíritu Santo es contristado y entristecido, la comunión se ve dañada por la falta de obediencia y santidad.

“Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo”
Tito 3:5

“Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”
Juan 3:5

La tercera marca de una conversión real se ve cuando el Espíritu Santo nos habla y obra en nuestras vidas.

En un próximo artículo continuaremos con la segunda parte, Dios os bendiga.

Soli Deo Gloria.

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